Historias para no dormir o reír en Oslo (Noruega)

Nunca suelo contar cosas muy personales en el blog, pero esta vez voy a contarte una de mis últimas experiencias durante el viaje a Oslo (Noruega). Todo empezó el día 18 de abril cuando llegué al Aeropuerto de Oslo-Gardermoen y me dirigí a la máquina para comprar el billete de tren. Llevaba muy pocas coronas noruegas, porque quería esperarme a cambiar dinero en Oslo para conseguir un mejor cambio.

Era mi turno, elegí la opción de un billete sencillo hacia la estación Central de Oslo, la máquina me indico el importe, puse mi tarjeta de crédito y el PIN. De repente, leí error en el PIN. No pasa nada, pienso me he equivocado y lo vuelvo a introducir. Nuevamente, error. Empieza un sudor frío, sabiendo que me queda el tercer intento y posiblemente se bloqueará la tarjeta.

Sigue leyendo para saber que pasó con la tarjeta en Oslo (Noruega)

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Me arriesgo con un tercer PIN y error. ¡Tarjeta bloqueada! Mi cabeza me dice llevas algo de dinero y ya solucionarás el problema de la tarjeta cuando llegues al albergue. Compro el billete de tren con las pocas coronas noruegas y rápidamente me dirijo hacia la vía para coger el tren y llegar al centro.

Una vez en el tren, recibo un SMS que mi tarjeta esta bloqueada, en ese momento pensé que lo solucionaría rápidamente. Llamo a mi hermana para explicarle mi pequeño problema económico y para que llame desde España a mi banco. Por protección de datos, le indican amablemente después de estar a la espera bastante tiempo, que al no ser la titular de la tarjeta no pueden ayudarla.

Me comunica las buenas noticias… y llego a la estación central y cojo el tranvía para llegar a mi albergue. Una vez en el albergue, decido no realizar el check-in hasta solucionar mi pequeño problema. Me siento en uno de los sofás y empiezo a llamar al banco.

Después de una larga espera, me atienden y comento lo que me ha pasado. Verifican que soy la titular la tarjeta y me comentan que me desbloquean la tarjeta y que tengo que ir a un cajero para poner el PIN y ya me funcionará. Son las 20 de la tarde, ponte a buscar cajeros en una ciudad que no conoces y sabiendo que el PIN que recuerdas no es correcto.

¿Conseguiré tener dinero antes del lunes?

Les informo que no recuerdo muy bien el PIN y que opciones tengo, me comentan que ellos no pueden facilitarme el PIN y tampoco lo pueden cambiar. Así que la única solución que me ofrecen es que pruebe otras tres veces y tener suerte… ¡La solución me mosquea bastante!, ya que si no recuerdo el pin, la probabilidad de acierto es bastante baja. Además, que iba a pasar 5 días en una de las ciudades más caras de Europa y me quedaban menos de 40 € en coronas noruegas. ¡Cuándo una botella de agua pequeña cuesta 2,5 €!

Como ya estaba en el albergue decido hacer el check-in, tachan, es la hora de pagar  y no puedo hacerlo ni en efectivo ni con tarjeta. Pregunto si puedo pagar con paypal o transferencia y me comentan que no. En ese momento pensé, he empezado con muy mala suerte en Noruega. Les pregunté si podía pagar al día siguiente y me dijeron que sí. ¡Fueron muy amables!

Les pregunte si había alguna casa de cambio o cajero cerca y me comentaron que las casas de cambio al ser festivo que ese día no estaban abiertas. Salí en busca de un cajero y le pregunté a una chica donde podía encontrar uno y fue muy simpática que me acompaño durante el camino.

Quise pensar en positivo y creer que en ese momento solucionaría todos mis problemas, introduje la tarjeta en el cajero, primer mensaje: Introduce el PIN. Sorpresa, volví a leer el temido mensaje de error. La máquina me pedía un segundo intento, ¡uff ya iba por el segundo! Introduzco nuevamente el PIN y sorpresa otro error. En ese momento, tenía dos opciones probar con un tercer intento o quedarme con una tarjeta desbloqueada, pero sin poderla usar.

¿Escribí un tercer PIN?

Como el mundo es para los atrevidos, decidí escribir un tercer PIN y como era de esperar, leí nuevamente un error. Siempre tienes la esperanza de que todo va a salir bien, pero me fui un poco decepcionada nuevamente al albergue. No podía creer como un banco ofrece tan pocas soluciones con un problema así.

Llegué al albergue y llamé nuevamente al banco, me desbloquearon la tarjeta y la única solución que me dieron fue que ellos me mandasen dinero. Decidí pensármelo y llamé otra vez a mi hermana. Me dijo que ella podía mandarme dinero. ¡Pensé que bien, problema resuelto!

A la hora,  me llama mi hermana y me comenta que la verificación de la cuenta tarda un día. ¡Como puede ser! Si siempre veo mensajes que enviar dinero es rápido y fácil! ¿Cómo puede tardar un día? ¡Estoy en una de las ciudades más caras!

Cómo acabará mi historia en Noruega…

Le comentó que no se preocupe que al día siguiente buscaré una casa de cambio y solucionaré mi problema. Decido visitar un poco la ciudad para despejarme y me voy a dormir.

A la mañana siguiente, me despierto muy temprano para solucionar el problema y disfrutar de Oslo. Me dirijo a la calle principal y sorpresa, las casas de cambio no abren, porque es festivo. ¡Mi cara es un poema! Mi cabeza sigue recordándome que tengo que sobrevivir con 40 € de momento.

Ya que no puedo tener dinero, decido disfrutar de la ciudad de manera económica, es decir, caminando y sin pagar ninguna entrada. ¡La ciudad me encanta y paso un día dando vueltas por Oslo y enamorada de la ciudad!

Por la mañana me comenta mi hermana, que ya tiene la cuenta verificada y que el sábado podré tener dinero. ¡Ya empiezo a ver la luz!

Llega el sábado, me despierto temprano y me dirijo a la oficina de Western Union, le indico que me han enviado dinero y el dependiente me comenta que el servicio no les funciona. ¡No me lo podía creer! ¿Cómo podía tener tan mala suerte?

Un poco cansada ya de todo, decido comprarme un billete de metro para ir a ver el lago Sognsvann y a mi vuelta a la ciudad, buscar una casa de cambio u otra oficina de Western Union. ¡Todavía no había pagado el albergue!

Pasé una mañana súper bonita, el lago es precioso e hice una ruta circular por el lago. ¡Te lo recomiendo!

Una vez en Oslo, me pongo las pilas para encontrar dinero. Recorro la calle principal y no encuentro ninguna casa de cambio ni ninguna oficina de Western Union. Busco en google maps y sorpresa, hay una a 5 minutos.

Encuentro la oficina, hago cola y era mi turno. Ya nada podía salir mal, ¿no? Me atienden y después de pedirme mil datos tengo mi dinero. ¡No me lo podía creer! ¡Por fin! Era sábado al mediodía y ya me sentía rica.

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Ahora sí, que podía comer en condiciones, pagar entradas a museos, coger el transporte público. Es curioso como tienes dinero en el banco y en un momento dado es como si no tuvieses dinero.

Después de esta experiencia he aprendido que no puedo irme de viaje sin saberme el PIN y tener otra tarjeta con otro banco.

Te puedo contar que este pequeño problema como lo he bautizado, no ha arruinado para nada mi viaje. Oslo me ha encantado y he aprendido a valorar muchas cosas. Además, me ha servido para conocerme más y mejor.