@vallausa: No hay prácticamente nada imposible

En esta ocasión, he podido entrevistar a Sandra Vallaure. Ella es madrileña, pero actualmente vive en Sevilla. Sandra es una aficionada a la fotografía. Podéis seguirla en facebook, en twitter y visitar su página web Sifakka.

Empieza la entrevista a la creadora de la web Sifakka

Primero de todo felicitarte por tu web. Es una muy buena iniciativa y todos queremos tener grandes recuerdos de nuestros viajes. ¿Sigues teniendo la misma cámara de 2008 o ya te acompaña una nueva?

Muchas gracias por las felicitaciones, pero creo que no son merecidas. Aún queda mucho trabajo por hacer en la web y tengo muchas ideas que todavía no he tenido tiempo de desarrollar. Aunque espero que el contenido vaya creciendo poco a poco.

En cuanto a mi cámara, tengo que matizar que en 2008 me compré mi primera réflex digital. Antes de eso tuve una compacta digital y previamente varias compactas de carrete y una réflex analógica. Lo que realmente cambió en 2008 fue que decidí abandonar todos los automatismos de la cámara y empezar a aprender Fotografía. Hasta entonces no me preocupaba apenas por la composición, ni por la luz, ni sabía nada sobre el triángulo de exposición (la relación entre la apertura, la velocidad y la sensibilidad).

Desde entonces, he cambiado dos veces más de cámara. Estos cambios no fueron con la idea de “una cámara distinta que me permitiese hacer mejores fotos” si no más bien el buscar una herramienta que se adaptara a mis necesidades.

– ¿Alguna vez has dado una clase de fotografía improvisada en algún país para ayudar a alguien hacer una mejor foto?

La verdad es que no. Soy de naturaleza tímida, y por mucho que vea a alguien hacer una foto de una forma que podría mejorar, nunca encuentro el valor suficiente para interrumpir y dar consejos. Al fin y al cabo ¿quién soy yo para dar una clase magistral de fotografía a alguien que está captando un recuerdo?

– ¿Alguna vez has pasado miedo en alguno de tus viajes?

Hay muchos tipos de miedo. Si te refieres a alguna situación en la que haya temido por mi vida, mi respuesta es que afortunadamente no. Nunca me he visto en esa tesitura. Pero sí que he pasado miedo de otro tipo. Al terminar mi viaje en Japón, por ejemplo, me ocurrió algo que me mantuvo en tensión durante varias horas. Fue una experiencia realmente angustiosa.

El Narita Express que tenía pensado coger, se canceló por alguna razón que nunca llegaré a conocer. En lugar de esperar al siguiente decidí meterme en un tren regional cuyo destino final era el aeropuerto de Narita. Durante el trayecto no vi a nadie extranjero ni a nadie con maleta. El tren avanzaba lentamente y a mitad de camino estuvimos más de 20 minutos parados en una estación. Dos estaciones después y cuando estaban a punto de cerrarse las puertas, un hombre me dijo como pudo que me tenía que cambiar de vagón, porque el tren se iba a dividir en dos y el vagón en el que yo estaba no iba al aeropuerto. Corrí y me cambié a tiempo.

Pero por si fuera poco, en el pueblo de Narita, dos paradas antes del llegar al aeropuerto, el tren se paró y parecía que no iba a arrancar jamás. Hablé también con el único pasajero que me acompañaba y que sí hablaba algo de inglés, pero no me hizo caso. Traté por todos los medios de preguntarle al revisor, pero su limitado inglés no servía para nada. Sólo entendí que había otro tren en otra estación que me llevaría más rápido al aeropuerto.

Salí corriendo y gritando como una loca por el andén, pidiendo ayuda para que alguien me indicará cómo llegar al aeropuerto. Creo que es una de las cosas más vergonzosas que he hecho nunca. Pero tuve la suerte de encontrar un ángel de la guarda, un adolescente cingalés (¿o paquistaní?) que estaba con sus amigos japoneses. Se ofreció a acompañarme a la otra estación. Al salir de la estación, vi una parada de taxis y le pedí al chico que hablará con el taxista. 20 minutos después, después de ir volando en el taxi en una noche lluviosa y de lo más accidentada, llegué al aeropuerto. Y con tiempo de sobra para todo.

-¿Cómo sueles viajar? ¿Sola, con amigos, familiares?

Suelo viajar acompañada de mi pareja, porque las aventuras entre dos siempre son más divertidas. No me importaría viajar sola en alguna ocasión. La verdad es que aún no se me ha presentado la oportunidad, pero creo que podría ser un reto interesante.

-¿Cuál es tu comida favorita? ¿De dónde era?

No soy especialmente sibarita con la comida y mucho menos cuando viajo. En un viaje a lo que menos le doy importancia es a la comida y si la disfruto genial, pero si no es nada especial, me da lo mismo. En muchas ocasiones he comido para tener energía y poder seguir descubriendo cosas.

No obstante, una de las comidas que recuerdo con más cariño, tanto por su sabor y calidad, como por el momento, fueron las que preparó la tripulación (capitán y ayudante) del junco en el que recorrí la Bahía de Ha Long en Vietnam. Disfrutar de una comida exquisita preparada con unos medios tan precarios en un lugar tan mágico fue algo inolvidable.

-¿Qué has aprendido de viajar?

Viajando he aprendido, y sigo aprendiendo, muchísimas cosas. Es difícil resumirlo en unos pocos párrafos, pero voy a intentar ser concisa. Y seguro que me dejo algunas cosas por el camino…

Lo primero que he aprendido es a conocerme a mí misma. Viajando me he enfrentado a situaciones que han supuesto salir de mi zona de confort y me han hecho hacer cosas que nunca me hubiera imaginado capaz.

Además, me he dado cuenta de que los límites los pones tú y que en la vida no hay prácticamente nada imposible. Si te lo propones, puedes llegar hasta donde quieras.

Viajando Existo entrevista 03

He aprendido a valorar la inocencia de los niños, y que los niños son niños en todas partes sin importar su raza, color, edad, nacionalidad y formación. He llegado a la conclusión de que hay más gente buena de la que parece y que no debe dejar de sorprenderme la solidaridad y generosidad de muchos desconocidos que me he han ayudado por el camino sin querer recibir nada a cambio. Un “gracias” y una sonrisa les ha bastado.

Y por último, he comprendido que se puede ser feliz con muy pocas cosas, que “no es más rico el que más tiene si no el que menos necesita” y que a pesar de estar rodeada de un consumismo atroz (por el que a veces me dejo llevar, lo reconozco), también hay que saber valorar lo que ya tienes.

-¿Cuál es tu próximo destino?

Voy a cruzar los dedos, porque tengo en mente pasar 6 meses en Nueva Zelanda por diversos motivos y la embajada me tiene en ascuas, porque aún no sé si me han concedido el visado.

Desgraciadamente, no podré viajar a tiempo completo durante mi estancia allí, pero intentaré explorar algunos rincones de la Isla Sur que me quedaron por descubrir cuando estuve en 2013. Y por supuesto, tengo una deuda pendiente con la Isla Norte al completo. ¡Me muero de ganas por hacer senderismo en el Mount Taranaki National Park o el Tongariro Alpine Crossing!

-¿Eres de maleta o mochila?

Depende del tipo de viaje y del destino. No sigo una norma estricta, pero si es una escapada corta, suelo viajar con maleta. En cambio, en la mayoría de viajes largos suelo viajar con mochila.

-¿Podrías darnos algún truco rápido sobre fotografía de viajes?

¿Te habías guardado la pregunta más difícil para el final? Es broma. Quizá el consejo que le daría a cualquiera que quiera iniciarse en la Fotografía de Viajes es que conozca su cámara a fondo, independientemente del modelo o la marca. No importa que sea un teléfono móvil o una réflex, lo importante es que la sepas usar.

¡Investiga y aprende experimentando y probando cosas nuevas! Cuanto menos tiempo necesites para configurar tu equipo, más rápido serás a la hora de captar esas grandes imágenes que tienes en tu cabeza. Y aunque es importante leer el manual de la cámara. Por eso, os recomiendo que busquéis tutoriales en la red. Os sorprenderá comprobar la cantidad de ayuda gratuita que hay por ahí.

No os perdáis ninguno de sus consejos y viajes en Sifakka.

@ElblogdeMolly: “Conocer otras culturas te abre la mente, te hace más abierto y solidario.”

Molly es la estrella del blog “El blog de Molly“, es una oveja. Podéis seguir sus aventuras en Facebook y en Twitter.

-Primero de todo felicidades por el blog, es muy inspirador y creativo. ¿Alguna vez alguna azafata te ha dicho algún piropo?

Muchas gracias por tus palabras 🙂 ¿Azafata? Imagino que te refieres a una de avión… Pues no, porque aunque la gente al verme en las fotos le parece que soy muy grande, en realidad soy muy pequeña y suelo viajar colgada en la mochila así que no me ven. De hecho, gracias a eso puedo viajar gratis siempre 😉

-¿Alguna vez Molly ha llevado pareja en alguno de los viajes en familia?

No, me gusta ir sola, pero en cierta ocasión descubrimos que un polizón se había metido en la mochila de mi padre. Fue el zorrillo apestoso del que hable en mi blog en una entrada que os recomiendo leer.

-Cuando Molly posa para las fotos, ¿notáis que haya personas que os miran más de lo normal?

Claro, aunque a mí me encanta que me miren. Es mi padre el que algunas veces se avergonzaba un poco (¿qué hace ese chico tan mayorcito haciéndole una foto a una peluche?), pero sólo al principio. Os puedo contar una anécdota sobre eso, en nuestro primer viaje a Nueva York (hemos estado tres veces y es algo que aún me falta por contar en el blog), visitando Central Park, llegamos al famoso sitio del mosaico en homenaje a John Lennon y había alguien haciéndole una foto a un peluche que había puesto sobre el mosaico. Mi padre esperó tranquilamente a que terminará y luego me hizo la foto a mí (aunque para ello normalmente no hace falta que me deje en el suelo ni nada), y el tipo del peluche nos miraba con atención. Luego mis papis se sentaron a descansar un poco allí mismo y estuvieron comentando si aquel peluche al que le habían hecho la foto tendría un blog como el mío. La verdad es que es increíble la cantidad de peluches que hay ahora con perfil en Facebook (y algunos son amigos míos), pero que también tenga su propia página de Facebook, perfil en Twitter y, sobre todo, un blog en activo desde 2007 no creo que haya muchos, al menos yo no los conozco…

-En algún viaje, ¿habéis perdido a Molly?

¡¡¡Nooooooo!!! Siendo tan pequeña, si eso hubiese pasado no creo que me hubiesen encontrado y se acabaría mi carrera 😉 Una vez en la Riviera Maya mi padre se dejó la mochila olvidada en un sitio durante un rato y no desapareció de milagro (y si eso hubiera pasado hubiera sido un desastre, porque en la mochila iban los pasaportes, el dinero…). También, en algún viaje no estuvo lejos de que me perdiera, porque la cuerdecilla que me une al mosquetón con el que me enganchan a la mochila estaba empezando a romperse. A la vuelta del viaje mi padre lo recosió bien y, afortunadamente, ahí seguimos.

-¿Sabéis cuál va a ser vuestro próximo destino?

Sí, si todo va bien para primavera tenemos ya un destino, pero es un secreto 🙂

-¿Qué cosas lleváis en vuestro equipaje?

Yo voy libre, sin nada de equipaje, porque al ser de peluche no me hace falta nada, pero mis padres suelen ir cargaditos. Bueno, mi padre en concreto que le gusta llevarse casi de todo. Suele prepararse los viajes muy bien, con toda la información que puede encontrar, y además suele echar a la mochila casi de todo para que no nos falte de nada: un botiquín bien completo (tiritas, vendas…), navaja multiusos, algo de comida para los momentos de cansancio y un equipo de fotografía que en algunos viajes es inmenso y pesa muchísimo 🙂

-¿Recordáis cómo empezasteis esta aventura con Molly?

Como he contado en el blog, yo vivía en un orfanato y mi padre me “adoptó” y me “regaló” a mi madre. Poco después, se fueron de viaje a Lanzarote y me llevaron con ellos, colgada a la mochila. Allí me hicieron mi primera foto y decidieron que iría con ellos a todos los viajes y me harían fotos en los sitios más chulos de los países que visitasen.

Luego seguimos viajando por Italia, Londres, París, México, la República Dominicana, Egipto, Turquía, Grecia… Y también otros destinos dentro de España. Reconozco que prefiero ir al extranjero, pero los viajes dentro de España tampoco están mal, por ejemplo, hemos ido mucho a las Canarias que es un sitio que nos encanta.

-Podéis contarnos alguna situación graciosa.

Alguna que otra nos han pasado, pero como tengo el cerebro relleno de felpa tengo una memoria de pez 😉 Si queréis, en el blog suelo contar lo más divertido que nos ha pasado en cada viaje.

-¿Tenéis pensado dar la vuelta al mundo?

¡¡¡Ojalá!!! La verdad es que nos queda mucho mundo por ver, pero ahora mismo no podemos, porque con estas cosas de la crisis, el dinerito no sobra precisamente. Primero fue, porque nació mi hermana Sofía y por eso estuvimos unos años saliendo muy poco (y ese fue el motivo por el que empecé a contar mis viajes en el blog). Y ahora que ella es mayor y también le encanta viajar, el problema es el dinero.

Por otro lado, una vuelta al mundo es algo que requeriría, aparte de mucha pasta, mucho tiempo. Vamos que como no nos tocase la Primitiva (que si nos toca… Pufffff). Pero bueno, en un futuro: ¿quién sabe?

-¿Qué canción soléis escuchar en vuestros viajes?

La música es importante para mi familia pero no hay ninguna canción en concreto que escuchamos cuando viajamos. Bueno, en realidad cuando llevamos días fuera de España, a mi padre le entra un poco de morriña y le gusta escuchar “La chica de ayer”, de Nacha Pop.

-¿Qué tipo de alojamientos soléis reservar?

Solemos ir a hoteles, que es lo más cómodo, pero no descartamos otro tipo de alojamiento. A mí, francamente me da igual, porque como soy de peluche no necesito dormir 🙂

-Por último, muchas gracias por participar. Y para acabar,  ¿qué habéis aprendido de viajar?

Gracias a ti 🙂 De viajar lo hemos aprendido todo. Está claro que conocer otras culturas te abre la mente, te hace más abierto y solidario. Viajar te hace mejor persona o, en mi caso, mejor peluche 😉

No os perdáis ninguna de sus aventuras en el Blog de Molly.