Cosas que hacer en una escapada de fin de semana a Bruselas

Una escapada de fin de semana a Bruselas puede ser una gran oportunidad para ver una de las capitales europeas más interesantes por motivos históricos, culturales y culinarios. Bruselas, en el corazón de Bélgica, es una ciudad relativamente pequeña, pero rica en contrastes. En el transcurso de dos o tres días, puedes recorrer lo esencial y dejar sitio para algunas sorpresas.

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El contacto con la ciudad debe comenzar en la Grand Place, el centro de Bruselas. Esta plaza es una de las más bellas de Europa. Rodeada por imponentes edificios gremiales construidos en el siglo XVII, incluyendo el Ayuntamiento de estilo gótico y la Maison du Roi, es una postal arquitectónica que resume siglos de historia comercial y gubernamental.

A pocos pasos se encuentra el Manneken Pis, la estatua del niño orinando que se ha convertido en un símbolo local. Aunque su tamaño a veces sorprende a los visitantes (por lo pequeño), es una visita obligada.

Cerca se encuentran el Museo de la Ciudad de Bruselas y el Museo de Instrumentos Musicales, que son dos formas muy diferentes de entrar en contacto con la cultura belga. El primero está centrado en la historia local, mientras que el segundo está ubicado en una impresionante estructura art nouveau que permite un viaje auditivo a través de la historia de la música.

Por la tarde, puedes pasear por las Galerías Reales Saint-Hubert, ideal para descansar bajo sus cúpulas de vidrio y disfrutar de un café y un praliné belga. Estas galerías cubiertas, inauguradas en 1847, fueron de las primeras en Europa y conservan la elegancia del siglo XIX.

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El segundo día de este viaje por la capital de Bélgica puede comenzar en el Mont des Arts, un complejo cultural que alberga algunos de los grandes museos del país, como el Museo de Bellas Artes, el Museo Magritte y el Museo Fin-de-Siècle. Desde clásicos flamencos hasta surrealismo belga, este conjunto permite un recorrido variado por el arte del país. A continuación, una buena recomendación es llegar al distrito europeo. Allí se encuentra el Parlamento Europeo, la Comisión y el Consejo. Aunque muchos edificios no están abiertos al público sin reserva previa, el Parlamentarium, el centro de visitantes del Parlamento Europeo ofrece una experiencia interactiva y gratuita del funcionamiento de la UE.

En esta visita por Bruselas hay que tener también en cuenta la importancia de la gastronomía. El barrio de Saint-Gilles es un gran lugar para comer. Multicultural, animado y con una amplia escena gastronómica, cuenta con opciones que incluyen desde bistrós belgas hasta restaurantes étnicos. Y es uno de los mejores lugares para ver el estilo art nouveau en Bruselas, con fachadas firmadas por arquitectos como Horta.

Si dispones de un tercer día, puedes ir un poco más lejos para visitar el Atomium, el monumento construido en 1958 para la Exposición Universal de 1958, que se construyó un poco alejado del centro. Representa un cristal de hierro ampliado 165 mil millones de veces, y desde sus esferas obtendrás una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad.  Dentro hay exposiciones temporales y permanentes de ciencia, diseño y tecnología.

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Al lado está Mini-Europe, un parque que alberga modelos de los grandes monumentos de la Unión Europea, perfecto para visitas familiares o para aquellos inclinados hacia el detalle arquitectónico en miniatura.

De regreso al centro, puedes pasar la tarde explorando las cervecerías artesanales. La cultura cervecera belga es reconocida por la UNESCO, y Bruselas tiene una amplia variedad de opciones: desde lugares históricos como A La Mort Subite hasta ideas más nuevas como Moeder Lambic. Y para acompañar, unas patatas fritas con salsa andaluza o mayonesa casera.

Bruselas se recorre bien a pie, pero su red de metro, tranvías y autobuses es eficiente y fácil de usar. Para dos o tres días, la Brussels Card es una buena opción: ofrece visitas a museos y transporte ilimitado.

Por otra parte, muchas atracciones cierran los lunes, por lo que conviene organizar la agenda en función de ello.

En cuanto al clima, es variable, y a menudo lluvioso, incluso en verano. Lleva un paraguas o algún tipo de ropa impermeable ligera. Respecto al idioma, el francés es la lengua más hablada, seguida del neerlandés y el inglés.

Bruselas no es una ciudad de grandes gestos o espectáculos ruidosos. Su atractivo reside en la acumulación de detalles, en la superposición de estilos, idiomas y tradiciones. El turista encuentra una capital que se caracteriza por la autenticidad, la historia y la variedad de opciones. Entre plazas medievales, museos i y una cocina tan elegante y sencilla como sofisticada, Bruselas ofrece una experiencia urbana que merece la pena conocer y disfrutar.

Espero haberte ayudado con esta información sobre qué ver en una escapada de fin de semana a Bruselas.

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