Hay una especie de ley no escrita que se cumple en casi todos los viajes. Cuando empiezas a hacer la maleta siempre intentas dejar sitio a propósito y sales con la maleta medio vacía, pero a la hora de volver te encuentras peleándote para ver cómo vas a conseguir cerrarla. Así que si es tu caso, sigue leyendo para saber qué hacer cuando vuelves de viaje con más equipaje.
Da igual si vienes de un fin de semana en Lisboa o de pasar quince días recorriendo Japón. Empiezas con lo justo, convencido de que esta vez vas a viajar ligero, y acabas acumulando camisetas, libros, productos típicos, regalos, billetes de tren que te da pena tirar y alguna compra improvisada que, en el momento, parecía imprescindible.
Lo peor llega normalmente la noche antes del vuelo de vuelta. Ahí estás, sentado en el suelo del alojamiento, intentando reorganizar una maleta en la que no caben más recuerdos.
El problema no suele ser la ropa
Curiosamente, lo que más ocupa casi nunca es lo que llevabas al salir de casa. El verdadero caos aparece con todo lo que se va sumando en el viaje. Una botella de vino local. Unas zapatillas que encontraste rebajadas. Ese abrigo que no necesitabas pero que acabaste comprando porque “aquí está mucho más barato”.
Sin olvidar los recuerdos frágiles como cerámicas, imanes, figuras pequeñas o cualquier objeto delicado que te empeñas en proteger envolviéndolo con calcetines. La primera idea es sentarse encima de la maleta para que pueda cerrarse, pero cabe la posibilidad de que alguno de los objetos de valor acaben rompiéndose.
A esto hay que sumarle la (casi segura) posibilidad de acabar pagando sobrepeso en el aeropuerto. Veamos que se puede hacer para evitar todo esto e intentar terminar el viaje con menos estrés del que se tenía al empezarlo.
Enviar parte del equipaje puede ser la mejor idea
Cada vez hay más viajeros que prefieren quitarse problemas y mandar algunas cosas directamente a casa. Sobre todo en viajes largos, rutas por varios países o escapadas donde sabes que vas a comprar bastante. A pesar de que es una práctica más asociada a las mudanzas, es una muy buena opción para viajeros. En el destino, puedes hacerte con unas cajas para envíos, y ya tenerlo en mente desde el inicio del viaje. Es muy útil especialmente cuando llevas objetos delicados o voluminosos que no quieres facturar ni arriesgarte a romper durante el trayecto.
Se planea el envío a casa para el último día y solo tienes que recibirlo cómodamente en tu casa unos días después de tu llegada. Además, esto tiene otra ventaja importante y es que viajas mucho más cómodo el último día. Parece una tontería hasta que tienes que arrastrar veinte kilos extra por estaciones y aeropuertos.
Guardar papeles acaba siendo un caos
Hay otro detalle del que nadie habla y es la cantidad de papeles que se llega a acumular cuando viajas. Es cierto que cada vez se usa más lo digital, pero sigue habiendo tarjetas de embarque, reservas impresas, entradas, tickets, mapas, folletos, recibos…Cosas que seguramente quieras guardar, pues al final son un buen recuerdo del viaje. Pero todo acaba desperdigado entre bolsillos y compartimentos de la mochila.
Y luego llega el momento de buscar un documento concreto mientras haces cola en el aeropuerto o el hotel…Por eso, lo mejor es tener un sistema para mantenerlo todo junto. Los Sobres a5, por ejemplo, son bastante útiles para guardar documentación de viaje, separar billetes o incluso conservar recuerdos en papel sin que terminen doblados o perdidos en el fondo de la mochila. No es algo especialmente sofisticado, pero se gana comodidad y en viajes largos cumplen su función.
Viajar ligero también se aprende
Con el tiempo descubres que hacer una maleta tiene más que ver con experiencia que con organización. Después de varios viajes entiendes qué cosas utilizas de verdad y cuáles llevan años haciendo turismo dentro de tu equipaje, sin que de verdad sea algo útil.
También aprendes que dejar espacio libre no es mala idea. Porque siempre aparece algo que quieres traer de vuelta. Pero también aprendes que esto a veces no es suficiente y que viajar cómodo cambia completamente la experiencia, especialmente cuando encadenas vuelos, trenes o trayectos largos.
Hay quien sigue defendiendo aquello de llenar la maleta de “por si acaso”. Otros prefieren reducirlo todo al mínimo. La mayoría estamos en un punto intermedio, que es intentar viajar ligeros y volver aceptando que seguramente regresamos con más cosas de las previstas. Por suerte, siempre hay solución.
Espero haberte ayudado con esta información sobre qué hacer cuando vuelves de viaje con equipaje de más.
